CRECIENDO BAJO PRINCIPIOS Y FUNDAMENTOS INTEGRALES EN UNA SOCIEDAD VANGUARDISTA Y MODERNA
Imaginar cómo educar a los hijos en un mundo a punto de colapsar por el placer, derroche y deseos vanagloriosos, se convierte en un posible desasosiego para los padres que inician esta nueva etapa de aprendizaje, asimismo como los que de alguna u otra manera planifican la venida de un nuevo ser, ya que los intereses de estas criaturas se ven enmarcados por gustos y preferencias extravagantes y fuera de contextos razonables a su propio bien.
Es por ello que surge la idea de establecer ciertos conductos que orienten a los presentes y futuros a padres en la organización de criterios fundamentales, que lleven al niño a desarrollar habilidades de comprensión, mediante estrategias adaptables a su edad y a su entorno, es decir, concientizar a los padres del proceso de enseñanza que imparten a sus hijos, para que determinen posibles fortalezas y debilidades en su entorno familiar y en el desarrollo de tal proceso, según lo determina el libro de Deuteronomio 6:1-9.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, se esclarece que ser padre no es una tarea fácil y que desde el inicio del mundo existen demandas para los orientadores familiares basadas en leyes divinas pero aplicables a todo contexto como social, cognoscitivo, físico, moral, profesional y espiritual.
Estos componentes logran un sentido integral en el ser humano, el cual le permite crecer de manera holista o armónica y que se inicia desde el momento en que un ser es concebido en el vientre de la madre, no obstante, existen factores que pueden desequilibrar este crecimiento.
Es por ello, que se desglosará paso a paso cada componente y los factores que intervienen este proceso integral, tomando aportes de expertos, pero al mismo tiempo, ejemplificando lo que Dios le demanda a los padres desde el momento en que un niño es concebido.
PRINCIPIOS O FUNDAMENTOS DE LA INTEGRIDAD HUMANA
“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” Salmos 139:16
En esencia el salmista David conocía que todo inicio de conocimiento trasciende desde la concepción hasta el nacimiento, parece ser que Dios revela los más íntimos secretos a sus hijos desde que es fecundado.
No solamente David conocía esta manera de trabajar de Dios, sino que en la antigüedad, se debía presentar a Dios desde el instante en que la pareja conocía de la existencia del ser en el vientre de su madre.
Los padres debían enseñar desde ese momento, los principios cristianos que establecían a su pueblo, además de dar a conocer a Dios cada día de gestación hasta que naciese y creciese, con el fin de orientar a la criatura en un camino sabio y correcto, lo cual liberaba a los padres de la demanda divina en su caminar.
Estas prácticas más que antiguas son las que usualmente un psicólogo o experto infantil, aconsejaría a los presentes y futuros padres, ya que es necesario enseñar desde edades tempranas para evitar desastres en un futuro, especialmente por los flagelos que la sociedad impone con su modernidad y conformismo.
Piaget es uno de esos grandes Psicólogos que parte de una perspectiva prematura en el ser humano, donde se fundamenta en estimulaciones tempranas (Esto se refiere desde el momento en que un ser es concebido en el vientre de la madre), lo cual permitirá el desarrollo de capacidades y aptitudes propias del infante, que lo lleven a enfrentar realidades físicas y sociales que lo circundan.
Es por ello que una madre un padre deben partir de una Planificación, donde se establezcan mutuos acuerdos acerca de lo que se le va a enseñar al ser que desean tener o al que en su momento se está formando, con el fin de fundamentar criterios familiares.
Tales fundamentos se pueden ver afectados por la carencia o ausencia de uno de los miembros o por medidas indirectas de adaptación, por ejemplo: Cuando existe un embarazo no deseado entre adolescentes o jóvenes inestables, se ve afectado el proceso de aprendizaje del ser que inicia una nueva vida, ya que puede percibir la presencia de su padre o los posibles maltratos que puedan existir entre la pareja.
Del mismo modo, suele suceder cuando la mujer es violada, de esta manera el niño recibe gradualmente el rechazo por su progenitora careciendo de afecto directo y al mismo tiempo desconociendo el símbolo paterno.
Partiendo de tales trastornos, se puede decir que aunque los patrones de la antigüedad parecen estar lejanos al estilo moderno de esta sociedad, son los correctos y los más acertados para educar a los hijos en seres integrales.
INTEGRIDAD Y SUS CARACTERÍSTICAS
Tomando como base todos los trastornos y factores determinantes para el crecimiento de un nuevo ser, los postulados de expertos y la ejemplificación de enseñanza impartida en las sociedades antiguas, se da paso a las características que debe poseer un infante desde su concepción hasta que es capaz de asumir un rol dominante en una sociedad vanguardista.
Según Piaget el ser humano está integrado por cuatro aspectos fundamentales: Aspecto Físico, Espiritual, Socio-afectivo y cognoscitivo. Desde el ámbito bíblico, estos aspectos son aplicables a la integridad que un ser humano debe caracterizar, de allí que con un cuerpo formado del polvo de la tierra, y con un espíritu dado por Dios y el hombre como alma viviente, además de relacionarse con el mundo material (Aspecto Físico), y de relacionarse con el mundo espiritual (Aspecto Espiritual), también se relaciona con su propio yo (Aspecto cognoscitivo) y con los demás (Aspecto Socio-afectivo).
Este tipo de crecimiento se da en todo el ser humano independientemente de su creencia, posición económica o edad, no obstante, la orientación, formación y fortalecimiento de cada uno de ellos, se ve determinado por los padres, con el fin de poner en función las etapas que en su debido momento se desarrollan en el ser.
La intervención de los padres es fundamental para un crecimiento armónico, por eso debemos seguir el mejor ejemplo, cuando Jesús era un bebé, las sagradas escrituras registra “Y el niño crecía y se fortalecía (Físico), y se llenaba de sabiduría (Cognoscitivo); y la gracia de Dios era sobre él (Espiritual y socio-afectivo). Lucas 2:40.
Este crecimiento no sólo se dio en la niñez, sino cuando aún era un adolescente, la Biblia registra su integridad en Lucas 2:52 “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y para con los hombres”.
Usted como padre tiene el mejor ejemplo para orientar a su niño para que crezca en sabiduría: Procura que el niño tenga una buena educación, que sean juiciosos en el estudio, en estatura: Procure mantener una buena alimentación desde el embarazo oriente a su hijo a mantener hábitos saludables para un mayor crecimiento, y en gracia para con Dios y para con los hombres: Enséñele a su hijo que el primero en todo es Dios y la primera amistad debe ser con Él, luego observe las amistades que tiene y permita que se relacione sanamente.
Lamentablemente la sociedad que circunda a los presentes y futuros hijos, está rodeada de excentricidades atractivas, que desequilibran el crecimiento que un padre desea llevar para su hijo, es por ello que se debe tener claro, las características de cada aspecto de la integridad, para balancear en el diario vivir.
ASPECTO FÍSICO
Este aspecto se ve determinado por el crecimiento corporal del ser humano, desde el momento en que un ser es concebido, se inicia la fase de crecimiento, involucrando procesos biológicos y genéticos que permiten el desarrollo físico del ser. Este se puede ver afectado por la mala alimentación.
La alteración de este aspecto, se enmarca en la “adoración” al cuerpo, donde el niño, el adolescente o el joven piensan en verse bien ante la sociedad, dejando a un lado los principios cristianos, el estudio y hasta se alejan de las amistades por rendirse culto a sí mismos, manteniendo sólo una apariencia.
ASPECTO COGNOSCITIVO
Este aspecto gira en torno a todo conocimiento adquirido o por adquirir, sus bases fundamentales se encuentran en el estudio, donde su máxima alteración consiste en el encierro completo al estudio y convirtiéndose en un “genio” intelectual.
Las personas que hacen parte de este tipo de aspecto, se muestran aislados de sus familias, de sus amigos y de la sociedad en general, afectando directamente el aspecto socio-afectivo, además suele aislarse un poco de Dios, lo cual se desvía del ámbito espiritual y de la relación con Dios, además de abandonar su aspecto físico y mantener hábitos no saludables de alimentación.
ASPECTO SOCIO-AFECTIVO
Este tipo de aspecto se ve reflejado en la adolescencia, ya que su fundamento se ve reflejado en el contacto con las demás personas y mantener una buena relación con los demás, no obstante se ve afectado por el derroche y exageraciones en reuniones o fiestas planeadas por grupos que desarrollan este tipo de aspecto.
Las personas que se desarrollan en gran parte este aspecto, suele mantener grandes grupos de “amigos” lo cual desvía la relación con la familia, con Dios y descuida notoriamente el estudio. Por lo general se presentan mayores conflictos cuando se exagera en este aspecto.
ASPECTO ESPIRITUAL
Este aspecto es censurado por muchos, ya que no se suele entender que su fin es mantener una relación directa con Dios, lo cual es confuso para muchos y se mantienen en un punto “Religioso”, y se convierten en personas Fanáticas.
Es importante tener en cuenta que lo primero en todo lo que se ha desarrollado, es mantener una buena relación con Dios, lo cual no implica dejar a un lado el estudio, mantener una relación socio-afectiva con seres que los demás y cuidar sanamente nuestro cuerpo.
Dios es un ser supremo y como tal permite que crezcamos armoniosamente, es por ello que si uno de estos aspectos es alterado, el crecimiento se va declinando, lo cual se convierte en un ente altamente censurado y enmarcado en prejuicios determinados por esta sociedad que en su mayoría, carece de sabiduría divina, la cual guía al emparejamiento de las decisiones que se tomen desde la niñez.
¿QUÉ SE DEBE HACER?
Tal vez se hace necesario mirar las sendas antiguas, escudriñando todo lo bueno para que Dios envíe bendiciones a los hogares que se ven afectados por la falta de conocimiento, en cuanto a la orientación de sus hijos, de allí que el sabio Salomón no se equivocó al decir:
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:9.
Este texto es más que claro, por ello lo que se debe hacer es Instruir, que en sus múltiples conceptos difiere a Enseñar, Impartir saberes, Valores y conocimiento. La instrucción compone una serie de característica que Bíblicamente es aceptable ante el proceso de crecimiento integral el cual está siendo ampliamente abordado.
1. La instrucción debe ir ligada con normas o pautas de cumplimiento: Los padres son seres orientadores, capaces de guiar a sus hijos si tienen claro que la primera alternativa está en Dios, por ello, a los hijos se les debe enseñar valores que lo lleven a determinar pautas que se puedan cumplir, ejemplo: Cómo los hijos deben comportarse en el templo, en una casa ajena, en una reunión familiar, etc.
Estas pautas pueden ir inmersas en un sistema muy particular, que se ve reflejada desde la adolescencia, un ejemplo de ello es: Establecer horarios, inculcar deberes en el hogar, cuidado y sentido de pertenencia por las cosas que le rodean.
2. La instrucción debe tener comunicación: Desde el momento en que un niño es concebido en el vientre de la madre se puede establecer un vínculo de comunicación entre los padres y el feto, de esta manera, el niño empieza a reconocer patrones básicos como la voz, estados de ánimos y aspectos generales de los padres.
En esta medida y en el proceso de crecimiento los padres, deberán mantener ese contacto a través del diálogo: Los padres deben escuchar razones de los hijos y viceversa para llegar a acuerdos mutuos, de esta manera se integran la primera y la segunda razones de la instrucción en este texto.
3. La instrucción lleva disciplina: Desde la niñez se destacan actitudes particulares de disciplina en cada hogar, no obstante se debe tener en cuenta que la disciplina implica corrección y castigo. Estas variables son altamente cuestionadas por Psicólogos y algunos expertos ya que insisten en no alterar emocionalmente al niño con castigos.
Bíblicamente esto es aceptable y un niño debe corregirse y si es necesario debe castigarse, ya que esto hace parte de la integridad y del crecimiento armónico. En Proverbios 22:15 se refleja la aceptación de Dios por este tipo aciertos en el hogar: “La necedad del muchacho está ligada en el corazón, más la vara de la corrección la alejará de él” además su palabra sigue complementando tal postulado en la cita que se encuentra en Proverbios 23:13 “No rehúses al corregir al muchacho porque si lo castigas con vara no morirá”
LA VARA: Bordón, Cetro, Palo, Báculo. Esta expresión es aplicable en dos contextos, el primero como elemento o instrumento que sirve para “Pegarle al muchacho”, y el segundo como consejo o palabras fuertes o precisas.
Se considera que un niño puede ser corregido con vara sin maltratar, Dios es muy claro al transmitir un consejo, especialmente cuando el individuo se ve inmiscuido en un acontecimiento tan grande como lo es el ser padre, por ello, se esclarece que un padre puede corregir o disciplinar a su hijo con vara (cuando sea necesario) sin maltratar o pasar límites físicos contra el infante.
4. La instrucción lleva amonestación: La amonestación es un consejo o dar ánimo a quien se quiere instruir, es llegar a ese ser intentando entender del porqué de sus acciones sin censurar o levantar juicios anticipados, se hace necesario escuchar y amonestar con palabras alentadoras, que permitan la comunión entre el padre y el hijo.
Una vez más Dios no se equivoca cuando a través de Salomón le inspiró decir en el libro de los proverbios 29:17 “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma”.
Los componentes de la instrucción se ven integrados o enlazados como si fuesen uno solo, de este mismo modo, se debe orientar a los hijos para que su crecimiento se vea fortalecido en todos los aspectos sin alteraciones algunas.
La esencia de ser padres van más allá de una palabra o un qué hacer en la vida, el ser padres implica la responsabilidad más grande que Dios ha demandado a los hombres porque desde el momento en que un niño es concebido, se le es demandado cumplir estamentos de enseñanza para ese nuevo ser.
Estas letras servirán a algunos, a otros serán cortas por su ávida experiencia en la vida, no obstante, se debe recordar que la sociedad promete grandes placeres, una amplia gama de modernismo, pero la orientación y el consejo de un padre prevalecen si se es fundamentado desde la niñez y aun cuando fuere viejo no se apartará del camino de bien.
Autora Indira Perea Martínez
Especialista en la Enseñanza del Inglés
Universidad del Norte de Barranquilla
Contáctame: nolyind_12mp@hotmail.com
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